viernes, 26 de junio de 2009

QUERIDA hELENA...CARTA Nº 46


Acabo de llegar de la boda de la niña, ya te daré detalle otro dia pero necesitaba, escribirte esta noche, madrugada ya. He dejado toda la medicación, la siquiatra estaba estaba de vacaciones y tengo la sensación de que 16 pastillas es una burrada y ya no se quien soy.

Tengo miedo por lo que pueda pasar, por si el brote sicotico volviese de nuevo, pero quiero dejar desansar mi cabeza..

Esta mañana fuí a hacer la resonancia, veré los resultados en octubre con suerte...pero ya no hay venas para poner la via y tuvieron que pincharme en la mano..estoy harta del dolor físico y desgraciadamente lo vengo diciendo desde el principo de estas cartas, soy muy vulnerable en estos dias, no se de estrategias, ni de giros metaforicos, ....donde esta mi cabesza helena donde?.

Te comnence a escribir sin recibir respuestas tuyas...porque en realidad Helena te escribo , pero me escribo a mi misma para no olvidarme de quien soy y como pienso, de como las distincas medicinas van modificando mi conducta, quizá algún dia tu le des forma a todo esto y podras explicarle a alguien enfermo que debe crease su shangi-la, ese lugar secreto donde yo almaceno mis recuerdos buenos por si se me han olvidado...

Por eso estar cartas no buscan respuesta aunque el corazón grita de alegria al verlas, pero me buscan a mi...o mejor dicho a la mujer que era antes de que la mielina se rompiera...ojalá esta noche pueda dormir sin caerme de la cama..

Aun te quiero Helena, mi cabeza sabe que aún te quiero.

3 comentarios:

Rosario dijo...

Mi querida amiga siento haberte tenido un poco abandonada, pero nohe tenido todo el tiempo que yo quisiera
Pero he vuelto de nuevo a tu lado, para ofrecerte mi apoyo y mi amistad
No te desanimes, y cuidate mucho mi niña
Un besito Rosario

Dean dijo...

Aqui estoy como siempre, cuando las cosas están mal, sólo pueden mejorar.
Un saludo.

J. J. García Rodríguez dijo...

Es muy bueno exteriorizar los sentimientos, dejarlos fluir y no permitir que se enquisten dentro de uno; y escribir, de alguna manera, puede ser una buena forma de hacerlo. Creo que eso está bien. Hay que dejar que la energía siga su curso para sentir que seguimos viviendo.

Te escribes a ti misma, dices. Luego cuando eres Violeta, también eres Helena. La realidad me hace sentirme mucho más vivo cuando muestra sin ningún pudor que es un empedrado lleno de sorpresas y sobresaltos: por una nueva y paradójica equivalencia de la existencia gracias a tu escritura cuando seas Helena, serás también Violeta.

Este epistolario me emociona.